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Aspectos psicológicos al entrenar atletas de alto rendimiento


Desde el enfoque de dos experiencias: Colombia y España.



COLOMBIA

¿Cómo se entrena la mente de un deportista de alto rendimiento?


Imagínate la escena: durante toda tu vida te entrenaste de sol a sol para ser el mejor. Tu único objetivo fue el de ser campeón mundial. Arrasaste en tus clasificatorias y llegaste al torneo orbital donde el sueño parece estar a la vuelta de la esquina. La competencia inicia y parece que nada se interpone entre la victoria y tú. Sin embargo, en un giro de los hechos, un mal movimiento y una lesión te obligan a retirarte de la contienda.


¿Qué sigue? rabia, impotencia, frustración. Incluso, puede pasar que te plantees el retiro. "¿Tanto tiempo invertido en nada?", te preguntarás. Es ahí donde entra a trabajar la psicología deportiva, para aliviar el duelo de la derrota y permitirle al deportista, seguir rumbo a su sueño: ser campeón mundial.


La psicóloga deportiva Ivonne Escobar, indica que “hay deportistas que una derrota les marca su carrera deportiva, todo porque no terminaron esa competencia" y explica que su función en esos casos es "orientar para que el deportista no se quede en esa situación”.


Rafael Zabaraín, psicólogo deportivo de las selección Colombia juveniles, coincide en este punto y destaca que la presencia de estos especialistas “en competencia es clave” porque “en el momento en que hay una crisis, una de las figuras clave para retomar el camino es el psicólogo. Se ayuda a elaborar un duelo para pasar la página y destacar las fortalezas”.


Zabaraín, sin embargo, explica que “cada deportista y cada deporte es diferente” y agrega que es el conocimiento lo que marca la diferencia para conseguir el reenfoque.

Aunque la psicología deportiva es clave, tanto Zabaraín como Escobar dicen que, como reza el adagio popular, no es "soplar y hacer botellas", sino que debe haber un trabajo previo a la competencia y en el que se fortalezca la confianza, la motivación, la respuesta a situaciones límite y los pensamientos positivos, entre otros.


Zabaraín señala que “la parte mental hay que entrenarla y eso es fundamental. Igual que como se entrena la parte física, la parte táctica, la parte técnica, se entrena la parte mental. No es que el psicólogo dé una charla de motivación y va a ganar. Es un proceso”.


Escobar añade que el “proceso funciona igual que un músculo y por eso hay que entrenar todos los días, porque las habilidades de la cabeza hay que reforzarlas a diario. Nuestro trabajo es guiarlos. Más importante que la técnica, es conocer y saber de dónde viene la falencia”.


Entrenando la mente de un deportista

El primer paso para entrenar el cerebro de un deportista de alto rendimiento es la evaluación previa que se hace, en la que se aplican pruebas psicotécnicas y hay una entrevista inicial en donde empieza el conocimiento mutuo. “Después generamos un plan de trabajo y definimos los acompañamientos a entrenamientos y competencias, y las citas semanales”, explica Zabaraín.


Este trabajo, según explica el sicólogo, se suma al de un “equipo multidisciplinario” en el que están el nutricionista, el médico y el entrenador, entre muchos otros.

Por su parte, Ivonne Escobar manifiesta que, en el consultorio, se trabajan con herramientas como las visualizaciones, la respiración, la relajación y los anclajes –que pueden ser imágenes, sonidos o palabras que traen emociones positivas- para realizar “ajustes sobre las rutinas previas a la competencia”.


Con las visitas a entrenamientos y competencias se busca “verificar” si esos ajustes sirven y si lo que el deportista siente, piensa y hace concuerda. Si no es así, se analiza y se emplea un plan de mejora.


Escobar recalca que las cargas que manejan los deportistas no son solo ganar, sino también de índole personal porque, al fin y al cabo, “tienen las preocupaciones de todo ser humano y a veces solo los vemos y decimos 'uyyy mire cómo entrena, mire cómo gana', pero después vienen las preocupaciones porque tienen responsabilidades y deudas y eso no se puede desconocer. La idea es proveerle herramientas para que las aplique en el deporte y en la vida personal”.


Colombia cambió el chip

El trabajo psicológico es importante y ha influido, según Zabaraín, en el cambio de mentalidad de los deportistas colombianos. “El colombiano está convencido de que está a la altura de los mejores del mundo. Estamos mostrando esos logros”, aunque advierte que también el nivel de competencias en el que ahora están ha sido un factor importante.

Colombia ha recuperado terreno en la psicología deportiva respecto a los otros países de Latinoamérica como Brasil y Argentina y Zabaraín se atreve a decir que estamos a la par de estos dos referentes del continente.


Pese a esto, Ivonne Escobar cree que“nos falta un poquito de cultura de entrenamiento psicológico” y que debemos “seguir dando el apoyo psicológico, no solo en cantidad de psicólogos, sino en la calidad y cada uno se debe capacitar. También debe haber acompañamiento a competencias porque es fundamental ver a los deportistas competir y ahí es donde pones a prueba todo el trabajo”.


Rompiendo el mito

Zabaraín afirma que “debe haber más credibilidad hacia el trabajo del psicólogo” porque “cuesta que la gente se convenza de la importancia de este tipo de especialista para que el deportista logre sus objetivos”.

“En nuestra sociedad todavía hay prejuicios. Todavía hay personas que asocian al psicólogo con el loquero. Hay deportistas que piensan para qué van al psicólogo sino están locos o entrenadores que les dicen 'como no te portes bien, te mando al psicólogo'. Ven al psicólogo como una figura de castigo”, añade Zabaraín.


Escobar, por su parte, recuerda que no creía que cosas así sucedieran hasta que tuvo “un deportista que llegó castigado a psicología” y explica que “en deportes de combate es donde más se dificulta el trabajo porque es combate y te pueden decir que estás loco por andar hablando con un psicólogo. Nos ha costado llegar, pero se hace el trabajo”.


La psicología, sin lugar a dudas, es una de las aristas del deporte a la que menos importancia se le da, pero que ha influido para que nuestros deportistas lleguen a lo más alto del pódium y allí se mantengan. El cerebro es un músculo clave en la consecución de objetivos y en el camino a ellos, es el que impide que usted se rinda por una derrota.


Créditos

Julián David Bernal Pulido

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ESPAÑA

Guía práctica para entrenar tu mente antes, durante y

después de la competición


Desde la psicología deportiva se entiende que mente y cuerpo forman las dos caras de una moneda. Si como deportista quieres rendir al máximo, es necesario que conozcas la técnica y que sepas dominar tu mente. Para iniciar ese análisis introspectivo, puede ser útil reflexionar acerca de tus cualidades individuales, valores y creencias, con el objetivo de conocer en profundidad tus fortalezas y debilidades: ¿Qué hace que te interese este deporte en particular? ¿Qué te aporta? ¿Dónde te encuentras y dónde quieres llegar? Además, una característica de fortaleza a nivel psicológico es tu capacidad para ser mentalmente flexible, adaptarte a diferentes situaciones, practicar el autocontrol y adoptar la costumbre de alimentar tu curiosidad.


Uno. El entrenamiento


Los objetivos: Definirlos adecuadamente es una tarea crucial a la hora de afrontar un entrenamiento y una temporada deportiva. Las cinco características que debe cumplir un objetivo son: específico, medible, alcanzable, relevante y limitado en el tiempo.

La atención: El óptimo funcionamiento atencional es otro factor esencial en el proceso de aprendizaje. Cuando es inapropiado, entorpece el rendimiento. Es importante como deportista que sepas cuáles son los estímulos y las respuestas a los que debes atender y que, consciente o automáticamente, según proceda, ajustes la intensidad adecuada.

La organización de ejercicios deportivos específicos para mejorar la atención, favorece esta capacidad y consigue su perfeccionamiento, adecuándola a cada situación específica. El objetivo es la práctica de los diferentes focos atencionales: amplio (interno/externo) y estrecho (interno/externo) para poder transitar de uno a otro.


Dos. La competición


Cuando vayas a enfrentarte a una competición…

1. Acéptala.

2. Prepárate para actuar.

3. Ponte en el estado mental de flow.

4. Aplica la técnica que has entrenado.

Trucos infalibles para manejar el estrés competitivo:


1. El nerviosismo forma parte del proceso cuando haces algo importante. ¡Pierde el miedo a tus nervios y conviértelos en tus aliados!

2. Controla tu nivel de activación, ya que influirá sobre tu rendimiento. Es preciso enseñar al deportista a identificar las fuentes de estrés que se dan en el contexto deportivo.

3. Recuerda la técnica: es imprescindible.

4. Utiliza los diálogos internos o palabras clave.

5. Emplea la respiración y concéntrate en el momento presente.

6. Maneja la visualización: cómo te imagines, así actuarás.

7. Escucha tus sensaciones: escucha tu cuerpo, es sabio.

8. Aprende y conócete a ti mismo.


Tres. Tras la competición


1. No juzgues las acciones como buenas o malas.

2. Obsérvalas como adecuadas o inadecuadas.

3. El hecho de haber realizado una acción inadecuada implica que estás más cerca de hacerla adecuadamente.

4. Practica, practica y practica.


Fortaleza ante la adversidad:Ante una crisis en la competición, se esconde algo potencialmente grandioso que -si lo sabes gestionar- hará que mejores. A menudo encontrarás obstáculos que te harán desviarte y sufrir. Ante un error tienes dos opciones:

1. Lamentarte y quedarte paralizado

2. Ser flexible y darte cuenta de que solo si te reconoces como parte del problema, serás parte de la solución. Esta habilidad se puede entrenar, es decir, se puede transformar una adversidad en una fortaleza, tal y como hace la ostra ante un agente externo que percibe como peligroso: lo convierte en una perla, valiosa y fuerte.


Resistencia a la frustración:Otro aspecto psicológico influyente en el rendimiento deportivo es la mayor o menor resistencia a la frustración. Enmarcar el error como una oportunidad de aprendizaje es fundamental.


La zona de confort:El lugar donde nos sentimos seguros, controlamos los riesgos y apenas existe incertidumbre. Es necesario transitar otras zonas desconocidas, vencer los miedos, aprender cosas nuevas y salir de esa comodidad con el objetivo de mejorar, en la búsqueda de la excelencia.


Resiliencia: Es la capacidad de hacer frente y adaptarse a las situaciones altamente estresantes con las que nos encontramos en la vida. La práctica de deporte conlleva mucha presión psicológica y hay que gestionarla con resiliencia. Las cualidades de un perfil resiliente son actitud positiva, madurez, competitividad, compromiso y fuerte determinación.


Como en el Kintsugi, en el ámbito deportivo, podemos concluir que, tras un duro golpe, podemos salir más sabios y fuertes. Asimismo, todo lo que aprendas de la disciplina deportiva también servirá para el resto de tu vida. Tal y como enfrentes los retos que se te presenten, aprenderás a resolver las crisis, viéndolas como escenas de aprendizaje.


Mediante la combinación de un trabajo externo de aprendizaje y uno interno de introspección y responsabilidad, puedes dar la vuelta a cualquier situación de forma creativa, con posibilidades de cambio. Esto no quiere decir que sea fácil, la práctica es complicada y requiere disciplina y persistencia.


Cuatro. La vida


Practicar deporte, desde la base hasta la etapa adulta, supone un aprendizaje tanto en valores como en hábitos saludables. Se puede extrapolar la capacidad de resiliencia a otras escenas vitales. Por eso, todas las estrategias adquiridas mejorarán tu rendimiento deportivo y también el personal.


El deporte, además, tiene la característica de que te permite practicarlo y perfeccionarlo a lo largo de toda tu vida. Al igual que el desarrollo y la gestión de la inteligencia emocional, también es una tarea que puedes aprender a lo largo de tu proceso vital.


Siete claves para el éxito

1. Compromiso.

2. Atención dirigida.

3. Confianza.

4. Visualizaciones positivas.

5. Preparación mental.

6. Control de la distracción.

7. Aprendizaje constante.

8. Y, sobre todo, disfruta de tu pasión. La pasión es un estado mental que puedes cultivar a diario. Pregúntate: ¿lo estoy haciendo con verdadera pasión?


Créditos:

Lorena Suárez Iglesias, psicóloga, y Teresa Álvarez Suárez, psicopedagoga. Cedido por la revista de la FEDDF (www.feddf.es/).

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