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La motivación y el rendimiento en el deporte

En el deporte, el entrenador es el principal motivador




Introducción


La motivación en la actividad física y el deporte ha sido y sigue siendo en la actualidad uno de los campos de mayor interés y con un mayor volumen de publicaciones.

A menudo surge la pregunta sobre cuál es la razón o razones que llevan a ciertos deportistas a sacrificar gran parte de su tiempo y dedicar grandes esfuerzos a la práctica deportiva en lugar de optar por una vida más sedentaria y, en principio, cómoda. De la misma manera, se plantea la discusión sobre la influencia de la motivación en el éxito deportivo, y hasta qué punto un atleta puede llegar al más alto nivel sin la necesaria motivación. En este último sentido, la creciente profesionalización de la práctica de la actividad físico-deportiva ha tenido un gran impacto en la difusión de las ciencias que estudian la motivación, entre otras la psicología del deporte.

Por todo ello, la motivación en el deporte se ha convertido en objeto de interés creciente, intentándose continuamente el desarrollo de estrategias motivacionales que faciliten la intervención en los dos niveles citados, tanto si se trata de aumentar la adherencia a los diferentes programas deportivos, como si se pretende una óptima preparación psicológica destinada a alcanzar máximos niveles de rendimiento en el deporte competitivo.

La mayoría de las investigaciones sobre la motivación en la práctica de la actividad física y el deporte se ha centrado en el deporte competitivo y de alto rendimiento, individual y por equipos, así como en el deporte infantil y juvenil. De manera progresiva, se ha ido extendiendo a los agentes psicosociales que intervienen en el contexto deportivo, las diferencias sexuales y transculturales y a la actividad física, tanto recreativa como terapéutica, la práctica física y deportiva como vía de inserción y ajuste social, y sus aplicaciones a la salud y el bienestar, entre otros.


A veces, erróneamente se ha relacionado la motivación con la activación emocional o arousal. Así, algunos entrenadores han intentado aumentar al máximo los niveles de activación de sus deportistas antes de los enfrentamientos, incluso con gritos, insultos, etc., considerando que estos tendrían una repercusión positiva en la motivación, lo cual no sucede en la realidad. Ante esto hay que señalar que activación y motivación son conceptos diferentes y que no se deben confundir.


Del mismo modo, identificar la motivación con las causas totales de la conducta es un error común y muy perjudicial a la hora de estudiar la conducta motivada en el deporte. A pesar de que las variables motivacionales son claves en esta área, tanto para el aprendizaje y formación como para el desempeño, es necesario admitir que los factores motivacionales no son los únicos que afectan la conducta y que no todas las variables motivacionales son igualmente fáciles de modificar.

Por otra parte, existen confusiones habituales como la de considerar la motivación, de forma excluyente, como una variable interna de personalidad o como un factor meramente externo. De considerar que es una variable simplemente interna, se estaría ignorando, o no valorando suficientemente, la influencia en ocasiones decisiva que tienen los factores situacionales sobre la motivación. Del mismo modo, no se puede estimar la incidencia de los factores ambientales sin considerar las motivaciones individuales de los deportistas, pues estos pueden mantener un nivel elevado de motivación a pesar de que las circunstancias del entorno no sean las más adecuadas. Por eso, lo más correcto es considerar la motivación como el producto de la interacción de factores internos (personales) y externos (ambientales o situacionales).

Entre los retos que se adivinan importantes para el futuro estudio de la motivación están los de dilucidar la insuficiente o nula diferenciación entre factores desencadenantes y consecuentes de la conducta motivada, así como el uso generalizado en el ámbito científico de expresiones coloquiales que parecen indicar que la motivación se tratara de una entidad corpórea localizable (habitualmente en el "interior" de la persona) que puede perderse.

También ha sido objeto de confusión en esta materia la tendencia a asociar mejoras en el rendimiento con la mejora motivacional, sin pararse a pensar en que el éxito es subjetivo y que existen muchas otras variables, además de la consecución del objetivo, que afectan a la percepción del éxito. Otro aspecto que es necesario esclarecer es el de la relación que guardan entre sí las distintas variables, como por ejemplo la autoeficacia y otras variables socio-cognitivas como las atribuciones causales.

Existen, por tanto, multitud de temas pendientes y problemas por resolver en el ámbito de la motivación, y sobre todo en el de la motivación deportiva.


En este trabajo se intentará abordar la motivación desde una perspectiva global, analizando en primer lugar –y partiendo del concepto de motivación- los distintos tipos de motivación. Posteriormente, el estudio se centrará en la motivación en el deporte, las razones para incluirla en los programas no solo de alto rendimiento sino de deporte en general, las formas más adecuadas de conseguirla y la posible afectación del rendimiento por parte de aquélla.


2. Concepto de motivación


La motivación es, en síntesis, lo que hace que un individuo actúe y se comporte de una determinada manera. Es una “combinación de procesos intelectuales, fisiológicos y psicológicos que decide, en una situación dada, con qué vigor se actúa y en qué dirección se encauza la energía".1


También puede ser definida como “Los factores que ocasionan, canalizan y sustentan la conducta humana en un sentido particular y comprometido"2, o como un “término genérico que se aplica a un amplia serie de impulsos, deseos, necesidades, anhelos, y fuerzas similares”.3

Todas estas definiciones, en general, se centran en la cantidad de energía y la dirección del comportamiento humano. Quizá la más completa es la que ya en 1958 formuló Littman, quien señaló que “La motivación se refiere al proceso o condición que puede ser fisiológico o psicológico, innato o adquirido, interno o externo al organismo el cual determina o describe por qué, o respecto a qué, se inicia la conducta, se mantiene, se guía, se selecciona o finaliza; este fenómeno también se refiere al estado por el cual determinada conducta frecuentemente se logra o se desea; también se refiere al hecho de que un individuo aprenderá, recordará u olvidará cierto material de acuerdo con la importancia y el significado que el sujeto le dé a la situación”.4


La dificultad de encontrar un término único que defina la motivación tiene mucho que ver con la gran cantidad de teorías que se han formulado sobre la misma.


3. Tipos de motivación


La mayoría de autores suelen distinguir entre dos tipos principales de motivación, la intrínseca y la extrínseca.


La conducta intrínsecamente motivada es aquella que no tiene otro objetivo excepto el propio placer o interés personal en realizarla. La motivación intrínseca, por tanto, encuentra su fundamento en una serie de necesidades psicológicas definidas que incluye, entre otras, la causación personal, la efectividad y la curiosidad.

Este tipo de motivación surge espontáneamente por tendencias internas y necesidades psicológicas, sin que haya recompensas extrínsecas.5


La motivación extrínseca, por su parte, está relacionada con la perspectiva conductista. Esta corriente no niega que existan causas internas asimismo influyentes, pero otorga un papel preponderante a aquellas causas de la conducta que provienen del exterior y que no se encuentran dentro de la persona. De este modo, serían fuentes de motivación extrínseca el dinero o las amenazas de castigo, entre otras.

Los conocidos condicionamientos clásico y operante serían los puntos de partida para estudiar más en profundidad la motivación extrínseca.


Por el contrario, el estudio de la motivación intrínseca representa una línea de investigación contraria al enfoque conductista,6 y sus partidarios defienden que los seres humanos están por naturaleza “intrínsecamente motivados”. Para explicar por qué las personas realizan ciertas conductas cuando las recompensas y castigos extrínsecos son mínimos, los teóricos de la motivación intrínseca hablan de la importancia de necesidades psicológicas tales como la competencia y la curiosidad.7


4. La motivación en el deporte


En el deporte, el entrenador es el principal motivador y, por tanto, su personalidad, su convicción, sus fines y sus técnicas de motivación son fundamentales parar el desarrollo de las actitudes y el éxito de los jugadores.

El entrenador puede estar sacrificando otros elementos del juego también importantes para reforzar su área (por ejemplo, un entrenador muy ordenado tendrá equipos ordenados, uno amante de la defensa tendrá equipos de grandes defensores...)


Para la completa aproximación de la motivación son esenciales los siguientes factores:

1. El entrenador necesita reforzar su propia filosofía acerca de lo que es importante (factores de motivación)

2. Necesita poner sus métodos de filosofía en acción.

3. Si no hay éxito, tiene que decidir cómo mejorar la situación.

4. Percatarse de las ventajas y desventajas de su filosofía.

5. En qué aspecto se queda corto a nivel de motivación.

6. El entrenador tiene que estar atento a cómo trabajo la motivación a nivel del equipo y cómo afecta a cada jugador.

7. Debe esforzarse para determinar si de forma inconsciente puede minar las metas motivacionales de los jugadores.


Las formas principales de conseguir la motivación en el deporte son dos:

1. Conversaciones, coloquios y discusiones con el equipo

2. Diálogos individuales con cada deportista


La forma más efectiva de motivación es el compromiso sincero y entusiasta con sus jugadores para la consecución de una meta común.

Se debe tener en cuenta que la variedad motiva a los jugadores, por lo cual el entrenador debe utilizar técnicas motivacionales muy variadas.

Asimismo, es importante recordar que existe cierta seguridad cuando los jugadores saben lo que va a suceder, por lo cual el entrenador debe evitar usar siempre la misma clase de seguridad para mantener a los jugadores constantemente motivados.


Las razones fundamentales para motivar a los deportistas serían:

  • El jugador busca obtener reconocimiento.

  • El jugador quiere sentirse fuerte.

  • En ciertos casos, también puede intentar satisfacer un deseo de sus padres, amigos o cualquier otra persona

  • El jugador puede estar intentando desahogar sus sentimientos de ira, etc.


La motivación en el deporte debe estar presente en toda la temporada e incluso en la pretemporada, con el fin de asegurar el correcto manejo de la personalidad de los individuos y las situaciones importantes que afectarán posteriormente a todo el equipo.


Para que la motivación sea efectiva, el jugador debe:

  • Sentirse único y especial de cierto modo.

  • Ser manejado a nivel personal

  • Comprender y aceptar claramente las metas del equipo.


5. Motivación y rendimiento


Los deportes son un área excelente para el desarrollo de la motivación intrínseca, pues ofrecen a sus practicantes la oportunidad de afrontar nuevos retos, competir para superar a otros o mejorar individualmente, desarrollar habilidades nuevas, planificar nuevos objetivos, etc.

Los jóvenes, por ejemplo, suelen participar en actividades deportivas por el mero recreo o diversión que les proporcionan, abandonándolas cuando dejan de sentir ese placer. Al ser ese disfrute un motivo tan fuerte para la participación y permanencia en los deportes, ha sido objeto de estudio en profundidad por parte de muchos psicólogos del deporte.

El papel que juega la competición en la motivación intrínseca ha sido objeto de discusión en los últimos años, pudiéndose obtener tres conclusiones principales:

  • En comparación con los escenarios no competitivos, la competición generalmente aumenta la motivación intrínseca, pues añade un elemento de desafío y ofrece a la persona la oportunidad de comparar sus habilidades con las de otros personas y de obtener una sensación de logro personal

  • Si se comparan los contextos competitivos (aquellos donde la persona intenta vencer) con los contextos orientados hacia el dominio (en los que la persona intenta un "proceso auto-dirigido de aprendizaje y descubrimiento en pos del dominio de una actividad"), la competición disminuye la motivación intrínseca

  • El hecho de ganar en la competición aumenta la motivación intrínseca, pero no es lo más importante, puesto que se puede aumentar también cuando, a pesar de perder, se tiene una buena sensación.


6. Conclusiones


La motivación cumple un papel fundamental en el aprendizaje y adquisición de habilidades motrices y, por supuesto en la práctica deportiva y en el rendimiento de los deportistas a todos los niveles: deporte base, deporte de alto rendimiento, deporte para mayores, etc. Igualmente, tiene ese papel básico desde todos los puntos de vista de la práctica deportiva, desde el deporte de competición hasta el deporte salud.


Trabajar la motivación es tarea de los profesores de educación física y de los entrenadores. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, la información y formación en esta materia es escasa. Ello puede provocar que el profesor o entrenador se deje llevar por sus propias motivaciones o frustraciones, sin tener mucho en cuenta a sus discípulos. Así, en ocasiones, estos profesionales parecen querer inculcar la victoria deportiva a cualquier precio e incluso se abusa de la agresión verbal si aquella no se consigue. Este tipo de conductas, lejos de motivar a los niños, producen en ellos un rechazo visceral y un abandono precoz del deporte.


Un trabajo correcto de la motivación contribuye a dar valor al propio esfuerzo, la perseverancia y el desarrollo de las propias habilidades como los elementos que pueden facilitar una satisfacción personal. La suerte deja de ser considerada como un factor influyente y lo más importante pasa a ser el propio esfuerzo. Al abandonar el concepto de la victoria como única meta en el deporte, se posibilita la derrota sin consecuencias traumáticas, factor importante ya que, al fin y al cabo, la persona tiene que enfrentarse muchas veces a lo largo de su vida con eventos no exitosos.


Aunque las distintas investigaciones realizadas hasta la fecha utilizan muy diversas metodologías o sistemas de clasificación y acopio de información de grupos muy diferentes, de su conjunto cabe extraer algunas conclusiones generales respecto de la motivación en el deporte8:

  • en la práctica de un deporte determinado puede haber muy diferentes motivos, si bien existen motivos relativamente específicos de alguna actividad, por ejemplo, el placer intrínseco de nadar por nadar

  • la participación en el deporte parece tener una motivación fundamentalmente intrínseca

  • la diversión y el placer son dos de los más importantes motivos para el deporte, si bien otros como la salud, el éxito, la consecución de la excelencia y la compensación de las cargas del estudio y el trabajo, por ejemplo, juegan asimismo un papel importante

  • además de los motivos específicos, los restantes son atribuibles en parte a la necesidad básica de demostrar competencia

  • las diferencias entre deportistas y no deportistas en cuanto a los motivos para practicar deporte parecen ser relativamente pequeñas, aunque el motivo de logro o éxito destaca en mayor medida en los deportistas

  • en ocasiones intervienen también motivos antagónicos, de los que puede depender la fuerza de la motivación en un momento dado.


Las múltiples investigaciones sobre la motivación en el deporte han contribuido a que esta lista de conclusiones sea muy amplia y que puedan señalarse otras varias sobre las que, sin embargo, hay opiniones contradictorias. En este sentido, por ejemplo, puede citarse la afirmación de que los deportistas con niveles de motivación de logro elevados prefieren situaciones de riesgo de dificultad moderada, mientras que los que presentan un bajo nivel tienden a elegir tareas muy fáciles o muy difíciles.9


Otras serían, por ejemplo, las siguientes10:

  • que la tendencia a evitar el fracaso guarda relación con la ansiedad de los sujetos y a eludir situaciones de evaluación como las competiciones deportivas

  • que las recompensas extrínsecas pueden afectar a la motivación intrínseca de dos formas: disminuyéndola cuando los deportistas perciben un cambio en el locus de control de interno a externo, o incrementándola cuando proporciona información que permite aumentar el sentimiento de competencia

  • que la experiencia de situaciones anteriores afecta significativamente a las atribuciones causales de los éxitos y fracasos, de tal forma que si los resultados son consistentes con la experiencia pasada, las atribuciones tienden a ser estables, lo cual puede abocar a los sujetos a una situación de indefensión cuando las experiencias de fracaso se repiten, o bien que las atribuciones de los ganadores suelen ser más internas, estables y controlables que las de los perdedores.


Se puede señalar que, en la actualidad, la psicología del deporte ha optado claramente por un enfoque interactivo de la motivación, habiéndose replanteado los conceptos tradicionales sobre la activación y su relación con variables como el rendimiento deportivo. Como ya se ha mencionado en la introducción de este trabajo, la activación y la motivación son conceptos independientes y distintos.


Las investigaciones para determinar el nivel motivacional óptimo han sido asimismo abundantes, discutiéndose si existe un cierto punto de motivación más allá del cual el rendimiento decrece o si, por el contrario, el incremento motivacional siempre produce beneficios en la ejecución.

Obviando las diferencias entre todas estas investigaciones y entre los diversos autores, lo que parece claro es que la motivación es un punto clave no sólo en el alto rendimiento deportivo sino también en la práctica de cualquier tipo de actividad física.


Notas

1. Solana, Ricardo F. Administración de Organizaciones, Ediciones Interoceánicas S.A., Buenos Aires, 1993, pág. 208.

2. Stoner, James; Freeman, R. Edward y Gilbert Jr, Daniel R. Administración, 6a. Edición, Editorial Pearson, México, 1996, pág. 484.

3. Koontz, Harold; Weihrich, Heinz. Administración, una perspectiva global, 11ª. Edición. Editorial Mc. Graw Hill. México, 1999, pág. 501.

4. Littman, R. A. Motives: History and causes, citado en Balaguer, I. Entrenamiento psicológico en el deporte, Ed. Albatros, Valencia, 1994, pág. 64.

5. Deci, E. L. y Ryan, R. M. Intrinsic motivation and self-determination in human behaviour. New York, Plenum, 1985.

6. Jean Piaget fue de los primeros científicos -si no el primero- en interesarse por las capacidades emergentes de los niños. Además de su famosa teoría del desarrollo cognitivo, Piaget estudió en la década de los 60 cómo jugaban los niños de distintas edades. A partir de este estudio, consideró que el juego era algo más que sólo diversión, que también era educativo. Además de por puro placer, los niños también juegan para descubrir nuevas sensaciones, como vistas, olores o texturas, y aprenden las consecuencias de sus acciones. Todos estos aspectos representan motivaciones intrínsecas, la base de las actuales teorías sobre este particular.

7. Alcaraz Romero, V. M. y Guma Díaz, E. Texto de Neurociencias cognitivas. Editorial El Manual Moderno, México, 2001, pág. 55.

8. Bakker, F.C., Whiting, H.T.A. y Von der Brug, H. Psicología del deporte: conceptos y aplicaciones, Ediciones Morata, Consejo Superior de Deportes, Madrid, 1993.

9. Dirube Mañueco, J. L. Un modelo de gestión por competencias. Lecciones aprendidas. Gestión 2000, Barcelona, 2004, pág. 92.

10. Cantón Chirivella, E. “Motivación en la actividad física y deportiva”, Revista electrónica de motivación y emoción, vol 3, nº 5-6, 1997.


Créditos:

Doctor Antonio Monroy Antón y Doctora Gema Sáez Rodríguez

EFDeportes.com, Revista Digital Año 16 N° 163 | Buenos Aires, Diciembre de 2011 © 1997-2011 Derechos reservados

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