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Las Motivaciones del Deportista / Neurociencias y Deporte (parte 2/3)



En el ámbito deportivo, las motivaciones son múltiples y, a menudo, se entrecruzan (Most, 1983). Los aspectos principales son reconducibles hacia la necesidad de movimiento, es decir hacia la búsqueda de la satisfacción por medio de sensaciones cinestésicas, y hacia la necesidad de reafirmación. La reafirmación de sí mismos por medio del deporte puede expresar la necesidad de encontrar el sentido de su existencia (Tamorri, Manili, Baldo, 1988), de ser consciente de sus límites, de restituir al cuerpo su importancia, de poder imponerse a los otros y tener prestigio.

Son dos las grandes clases de estudio de la motivación en el deporte: las motivaciones primarias y las motivaciones secundarias.


En las motivaciones primarias, se reconocen el juego y el agonismo, que se encuentran en las actividades más gratificantes para el ser humano.

El juego es una actividad fundamental y es común a todos los individuos. A escala biológica, ayuda a recuperar el equilibrio neurodinámico mediante una descarga motora, dando paso a una actividad libre y agradable, que estimula el desarrollo de todos los componentes psicofisiológicos del ser humano (Antonelli y Salvini, 1987). El agonismo responde a la exigencia de medirse con la naturaleza, consigo mismo y con los demás (fig. 2.1).



Junto a las motivaciones primarias, aparecen las motivaciones secundarias, cuyo grado de presencia y significado varía de un atleta a otro en base a su personalidad. Éstas pueden ser identificadas como:


  • Factores psicobiológicos. Tienen su origen en la constitución del individuo, es decir, en sus funciones psicovegetativas. Se dividen en homeostáticos, es decir, destinados a recuperar el equilibrio, y autoplásticos, relacionados con los procesos de crecimiento somático.

  • Factores psicopatológicos. Ayudan a liberarse de tensiones y conflictos intrapsíquicos. Se subdividen en: complejo de virilidad (deseo de adecuarse a los modelos propuestos como ideales por los medios de comunicación y los lugares comunes); narcisismo (amor desmesurado hacia uno mismo): deseo de potencia (oposición a los demás mediante la hipertrofia del Yo para superar un complejo de inferioridad) y complejo de inferioridad (intento de compensar algunos déficits de naturaleza física o psíquica con la actividad deportiva).

  • Factores socioculturales: afiliación (deseo de pertenecer a un grupo); aprobación social (gratificación del individuo dentro de su grupo social); logros o achievement (necesidad de reafirmación como necesidad de autorrealización); factor económico (reconocimiento del éxito alcanzado mediante el dinero), y movilidad social (necesidad de ascenso social mediante el deporte).

  • Factores psicológicos: expresión de motivaciones estrechamente ligadas a los aspectos emotivos, afectivos, comunicativos, individuales, de proyección, catárticos, étnicos y estéticos de cada individuo. El deportista, interactuando con el entorno y con sus propias emociones, influye sobre sus elecciones de vida.

Para otros autores (Martens y Bump, 1988), existen, en el ámbito deportivo, otros componentes esenciales de la motivación:

  1. Motivación intrínseca y extrínseca. Los individuos motivados intrínsecamente tienen a ser competentes y autodeterminados a la hora de controlar y explicar con éxito sus capacidades. Un refuerzo externo, positivo o negativo, implica el incremento del nivel de motivación de forma extrínseca.

  2. Motivación directa e indirecta. Los métodos empleados para motivar directamente a un atleta son: el consenso, la identificación y la interiorización. Indirectamente, el deportista puede ser motivado mediante la alteración del entorno físico y psicológico.

  3. Localización del control. La tendencia a atribuir a la casualidad lo que ocurre orienta al atleta hacia una definición de locus of control de tipo externo, mientras que quien considera los acontecimientos como dependientes de su comportamiento se atribuye un control de tipo interno (fig. 2.2). los atletas “internos” tendrán mayor capacidad para corregir los errores que los “externos”, puesto que disponen de buenas capacidades para aplazar la obtención de gratificaciones y recompensas.

  4. Necesidades del deportista. Una necesidad que es preciso satisfacer se convierte en una meta. Las principales necesidades implican la búsqueda de estímulos, de afiliación y de reafirmación.



Otras clases de motivación en el deporte (Buonamano, Cei y Mussino, 1994) son:

  1. Factor éxito/posición social: motivaciones estrechamente ligadas a la competición.

  2. Factor forma física/habilidad. Deseo subjetivo de sentirse en forma y deseo de mejorar las propias habilidades.

  3. Factor refuerzos extrínsecos. Motivación ligada al influencia ejercida por el ambiente social, con particular referencia a las personas afectivamente más cercanas.

  4. Factor equipo. Deseo de colaborar con otros para alcanzar una meta.

  5. Factor amigos/diversión. Deseo de socialización y diversión en un ambiente distinto del familiar.

  6. Factor descarga de energía. Motivación que describe la necesidad de excitación que cualquier actividad debe satisfacer. El aburrimiento y la ansiedad son la otra cara de la moneda, los cuales son combatidos mediante la motivación.

Se puede demostrar que una parte importante de la práctica deportiva depende, principalmente, de la motivación interior y que esta última resulta favorecida por condiciones que estimulan la autonomía y la autodeterminación (Frederick y Ryan, 1995). Con el fin de definir subjetivamente el éxito o la motivación intrínseca en el ámbito deportivo (Duda y cols., 1995), se ha observado la interdependencia teórica y empírica entre la perspectiva de los objetivos, o modos, para valorar la competencia de cada uno. Los objetivos orientados a la tarea aumentan la motivación intrínseca, mientras que los objetivos ego-orientados estimulan una reducción de la motivación extrínseca.


Créditos:


Neurodeporte

Lic. Juan Francisco Jácome


Nota Original: AQUI


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