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Tras el Confinamiento, correr no será lo mismo.


Una de las principales peticiones durante el confinamiento ha sido que se permita salir a correr. Las solicitudes iban desde Buenos Aires a Nueva York. Desde Madrid a Ámsterdam. Es una de las actividades deportivas más tradicionales y universales, pero también hoy una de las más impactadas por la COVID-19.


Para los corredores, un cambio importante es el mismo hecho de usar mascarillas. Ahora el aire será más caliente y húmedo. Por momentos vamos a sentir que nos falta el aliento, pero somos un animal de costumbres y como todo en la vida nos tocará reaprender a respirar protegidos convenientemente contra la infección y propagación del Covid-19.


Quienes ven en correr en calles o parques una manera de drenar, relajarse, compartir o estar consigo mismo, la dinámica cambió y obligará a que las personas gradualmente lo asuman. El cambio no solo será físico, sino también mental. A pesar de ser una actividad que se practica en grupo o de forma individual, el coronavirus borró la primera de esas posibilidades.


A diferencia de cuando se entrena en casa, al salir a correr hay que tener más cuidado. Cuando alguien respira, estornuda o tose las partículas y gotitas de saliva que expulsa quedan en el aire. La persona que corre detrás, en el llamado flujo deslizante, atraviesa esa nube de gotas.




Un corredor con una máscara antigás, protección para los ojos y guantes trota sobre el puente de Westminster, en Londres (Gran Bretaña), el 23 de abril de 2020.




Un reciente estudio de las universidades de KU Leuven (Bélgica) y TU Eindhoven (Países Bajos) refiere que al correr, el distanciamiento social debe ser más allá de los dos metros que se prescribe en muchos países.


Los investigadores llegaron a esa conclusión al simular la aparición de partículas de saliva durante el movimiento y desde tres posiciones de las personas: una al lado de otra, diagonalmente, una detrás de otra y directamente una detrás de otra.


Tradicionalmente este tipo de simulación se utiliza para demostrar cómo mejora el rendimiento de los atletas al mantenerse en la corriente del otro. Todo lo contrario ocurre con la COVID-19. La sugerencia es permanecer fuera de esa corriente.


“Las personas que estornudan o tosen esparcen gotas con una fuerza mayor, pero también quienes simplemente respiran dejarán partículas atrás. Estos crean una mayor posibilidad de contaminación. Cuando una persona atraviesa esa nube pueden aterrizar en su ropa”, dijo el profesor Bert Blocken.


En ese sentido, si las personas corren una al lado de otra en un ambiente con poco viento, las gotas aterrizan detrás. Cuando se colocan diagonalmente uno detrás del otro, el riesgo también es menor para atrapar las gotas del corredor principal. Pero cuando las personas están una detrás de otra, el riesgo de contaminación se multiplica.


Sobre la base de estos resultados, el científico aconseja que si las personas se mueven en la misma dirección en una misma línea, la distancia debe ser de al menos 4–5 metros si caminan, mientras que para correr o andar en bicicleta lenta debe ser de unos 10 metros.


Adaptarse a las mascarillas


Otro cambio importante es el hecho de usar mascarilla. El aire estará más caliente y húmedo. Por momentos vamos a sentir que nos falta el aire, pero como todo en la vida somos un animal de costumbres y tocará reaprender cómo respirar al correr con la mascarilla sanitaria.





El 20 de abril de 2020, corredores con máscaras trotan por un parque del distrito

de Queens de la ciudad de Nueva York (Estados Unidos) / Reuters





No sabemos si solo será una pieza nueva en los vestuarios por un lapso determinado o si el uso quedará en el tiempo, pero ya distintas marcas de ropa deportiva prueban mascarillas ergonómicas, sostenibles, cómodas de usar y lavables, que incorporan un filtro que se puede intercambiar cada vez que se utilice.


Al igual que ocurre con los zapatos, más que por el color o su diseño, la que se adquiera debe quedar muy ajustada y contar con todos los avales sanitarios respectivos para que nos proteja del SARS-CoV-2.


Las carreras virtuales


Es muy probable que en algún momento de su vida haya hecho una carrera de 5 k, de 10K, media o incluso un maratón. O tal vez haya visto por televisión lo concurrido que es el maratón de Madrid, Valencia, Nueva York, Londres o Berlín, donde en los últimos años los keniatas han establecido las mejores marcas del mundo.


En la línea de salida, pegaditos, rozándose uno al lado del otro, llegan a estar 50,000 maratonistas como ocurre en N.Y.. Ya eso no será así, por lo menos por un tiempo. Las características que tendrán están en proceso de definición. El 15 de abril, la organización del maratón internacional de Ámsterdam (Países Bajos) confirmó que su realización será en octubre, pero sin dar detalles. Solo informó que la edición 46 está fijada para el día 18, pero no es realista pensar en un evento de 45,000 participantes: “En este momento estamos investigando posibilidades”.


¿Sabían ustedes que hace 15 años, cuando se hablaba de las carreras del futuro, todos los especialistas coincidían en que serían virtuales? Las primeras nacieron cuando varios amigos se reunían para correr, compartían después los tiempos y escogían un ganador.


Con la llegada de las aplicaciones tecnológicas éstas comenzaron a tomar más cuerpo. Tienen la facilidad de que el corredor la hace cuando y donde quiera. Él escoge si el trazado será en asfalto, en un sendero, en una pista o en la cinta de correr. Y también el grado de dificultad. A través de una app (Runtastic, Runator, Strava, Runkeeper, RunGo o la misma de Garmin) sube la información para compartirla con familiares y amigos.


El 24 de abril de 2016, el astronauta británico Tim Peake hizo el maratón de Londres desde la Estación Espacial Internacional en tiempo real. Es decir se dio la partida del magno evento y él hizo lo mismo a unos miles de kilómetros de distancia. Fue el primero en utilizar una app diseñada por RunSocial que permitía ver los escenarios de la ruta.


La alternativa virtual, con el impulso que le dio el maratón de Nueva York al incluirla en su abanico de opciones, ha ido creciendo hasta el punto de que hay carreras virtuales en las que se puede recibir la medalla en forma digital y el diploma de finalista. La medalla física llega por correo.


En 2018, Disney realizó su primera carrera virtual. Fue una de 21 kilómetros que llamó Star War Virtual Half Marathon. Disney dio tres meses para correrla y al final los participantes recibieron su medalla física, sin importa dónde estuvieran.


Lo mismo hizo N.Y. que dio a los maratonistas la posibilidad de realizar la competición y compartir los resultados en Strava. Quienes la hacían tenían garantizada la inscripción al año siguiente y como plus recibieron un entrenador virtual.


La NYRR Volvo Virtual Racing Powered by Strava ha logrado, desde enero de 2018, que unas 93.000 personas de más de 130 países alrededor del mundo hayan participado en su serie, que incluye desde 5K hasta el maratón.


Virtual Run Events o Pow Virtual Races son empresas que descubrieron el nicho y se han dedicado a organizar carreras virtuales de 5K, 10K, medio maratón y maratón, e incluso algunas de ellas temáticas.


Es una opción de mantenerse activo, correr en el exterior y desembolsar menos, aunque sin que el participante pueda vivir la experiencia que significa viajar y correr en otras ciudades o países.


¿Y qué pasará con las carreras de calle?


Hasta ahora no está muy claro cómo serán estos eventos que se caracterizan por ser realmente multitudinarios donde el distanciamiento físico no existe, el contacto es intenso en la entrega de materiales, en la salida y en los puntos de hidratación. Mientras no se llegue a una vacuna, las carreras tradicionales sufrirán las adecuaciones que dicten las medidas sanitarias de cada localidad.


El maratón de Tokio del 1 de marzo de este año tenía 38.000 corredores inscritos y solo participaron 200 élites. Chicago y Valencia están previstos para el último trimestre de 2020, pero hasta ahora no hay detalles y existe la posibilidad que la cancelen de última hora. Los organizadores de carreras tendrán que considerar otras medidas de seguridad e higiene y ser conscientes de que serán muy distintas a las que se hicieron en 2019.


Megan Roche, PHD en epidemiología, explicó a Runner’s World que una vez que se levanten las restricciones será un poco arriesgado organizar de inmediato carreras de calle parecidas a las de antes, “reuniría a muchas personas potencialmente asintomáticas”.


Si algo está claro es que las carreras deberán medir las temperaturas de los participantes, incorporar desinfectantes para manos, evitar que las personas se encuentren en áreas estrechas, empacar los alimentos y bebidas al distribuirlos, usar guantes protectores en los puntos de hidratación y evaluar la entrega a domicilio de los kits.


Hoy más que nunca está presente esta frase: “No esperes que alguien te acompañe a correr. Vete solo y disfruta ese gran momento contigo mismo”.


Créditos:


Cambio 16

8/07/2020


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