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¿Cuál es el perfil de las personas competitivas?



Las personas competitivas se ven fuertemente motivadas por alcanzar el éxito. Para ellas no existe reto imposible, no se ven amedrentadas por la adversidad. Te proponemos repasar qué cualidades definen a estos deportistas.


Todos conocemos a una o varias personas competitivas. Ese individuo que hace de cualquier actividad una competición, es capaz de dar lo mejor de ella para ganar y no se rinde bajo ningún concepto.


Ser competitivo no es bueno o malo en sí mismo. Como cualquier rasgo, tiene sus ventajas y desventajas, dependiendo de la situación y de la persona. Hay momentos en los que ser una persona competitiva es beneficioso porque provoca un aumento del esfuerzo y del sacrificio; en cambio, en otros puede ser un obstáculo, especialmente si la persona no sabe manejar la frustración tras la derrota.


Muchas veces se tiene la imagen de una persona competitiva como alguien dominante y que hará todo lo posible para ganar, aunque sea jugando sucio. Sin embargo, esta imagen no es precisa; la competitividad también se relaciona con cualidades positivas como el liderazgo o la tenacidad.


Teniendo en cuenta que cada uno tiene su personalidad única, hay ciertos rasgos o comportamientos siempre presentes en las personas competitivas. A continuación te los explicamos.


Las personas competitivas no temen a los desafíos


Las personas competitivas están siempre buscando nuevos retos y desafíos para afrontar con éxito. Para ellas, la rutina y la falta de acción es algo incómodo y tratan de evitarlas a toda costa.


Esta actitud las hace comprometerse con nuevos proyectos y no tener miedo a los cambios.



En los ambientes inestables y poco predecibles es donde más a gusto se encuentran las personas competitivas, ya que ven estas situaciones como oportunidades para demostrar sus habilidades y superar a sus rivales.





Y no solo eso, su fuerte motivación por ganar hace que no abandonen el reto hasta completarlo. Las adversidades o complicaciones no son motivo para tirar la toalla.


Superan constantemente sus limitaciones


Una persona competitiva no se ve limitada por su zona de confort por la simple razón de que esta no existe. Para esta clase de personas, las limitaciones solo son frenos que impiden seguir avanzando hacia la victoria.


Como se dijo en el apartado anterior, las personas competitivas no tienen miedo a los retos. Esto, sumado al hecho de que no aceptan sus limitaciones, da como resultado una combinación en la que destaca la actitud proactiva y las ganas de seguir mejorando.


Esto no significa que las personas competitivas se crean perfectas; son conscientes de que, como todos los humanos, tienen defectos, pero no permiten que estos sean un impedimento.


Dedican más horas a realizar las actividades que disfrutan


Parece algo obvio que las personas competitivas dedican más tiempo a sus aficiones y actividades favoritas. No obstante, detrás de esta afirmación existen otras relaciones entre variables psicológicas muy interesantes.


De acuerdo con un estudio realizado por la Universidad CEU Cardenal Herrera con futbolistas, la experiencia en la práctica deportiva se relaciona positivamente con la competitividad y negativamente con la ansiedad social. Además, en ese mismo estudio se descubrió una relación positiva entre competitividad y grado de diversión.


Asimismo, el grado de implicación y compromiso es mayor en estas personas, por lo que parece lógico que dediquen más horas a entrenar y que obtengan más satisfacción de esas actividades.


Las personas competitivas buscan la innovación


Estos individuos están en un continuo proceso de aprendizaje. Los nuevos desafíos requieren nuevas soluciones, ya que para tener éxito no es suficiente con aplicar recetas ya aprendidas en otras situaciones.


Para lograr esto, la persona competitiva tiene que desarrollar el pensamiento divergente. Esta manera de pensar se caracteriza por la búsqueda de nuevas soluciones a problemas cotidianos.


En este sentido, se puede hacer una analogía con el mundo empresarial. Aquellas empresas que se luchan por seguir en el mercado en ambientes competitivos deben generar nuevos conceptos y pensar nuevas maneras de hacer las cosas. En el caso de las personas es igual: aquellas que estén muy motivadas para alcanzar el éxito deben reinventarse continuamente.


Haz de la competitividad una virtud y no un defecto


Hasta ahora se ha descrito el perfil de una persona competitiva desde un punto de vista más positivo, resaltando las virtudes por encima de los defectos, pero la competitividad también tiene un lado oscuro.


Este rasgo mal gestionado puede suponer un auténtico lastre para la persona. Por ejemplo, en el caso de las personas que se toman la competición como un asunto personal, o las que no saben distinguir entre oponentes y enemigos. En estos casos, el ser competitivo tiene más consecuencias negativas que positivas y puede generar ansiedad a la persona.


En conclusión, ser una persona competitiva puede tener ventajas, siempre y cuando se sepa gestionar correctamente la competición. Para ello, el trabajo con psicólogos, preparadores físicos, y la educación en valores deportivos es fundamental.


Créditos:


Fitpeople

Graciela Redondo Rincón

Psicóloga Deportiva

05/09/2020


Nota Original: AQUÍ


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