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Diferencias entre contractura y rotura muscular

Los síntomas de la rotura y la contractura muscular son muy similares: una sensación de que la vaina de fibras se "encoge", a la vez de que quema, y, normalmente, no puedes seguir corriendo. Pero pueden dar lugar a equivocaciones.


Foto: Istock


En el caso de la CONTRACTURA, el músculo simplemente se encoge, se forma una bola, pero no hay rotura fibrilar. Es lo que suele suceder tras una sobrecarga producida por un exceso de entrenamiento, y con una o varias sesiones de masaje, esa contractura suele "disminuir".


Si, por el contrario, esa contractura es muy pronunciada, tal vez necesites cuatro o seis días de reposo, para que el masajista pueda empezar a trabajar sobre ella, ya que en un primer momento, si la inflamación es muy grande, te dolería mucho, y por ello, en casos así, es mejor dejar unas horas para que dicha inflamación disminuya.


Durante este periodo de tiempo, es bueno que, si puedes, comiences corriendo despacio. Así se incrementa la circulación sanguínea, el músculo entra en calor y el hematoma suele disminuir.


¿Y SI HAY ROTURA?


Por el contrario, si hay rotura, quiere decir que algún punto el músculo se ha roto, y un número de fibras se han "cortado". En este caso el trabajo de masaje también es importante normalmente a partir del segundo o tercer día, pero el atleta ha de asumir que no podrá correr hasta después de tres, cuatro o incluso cinco semanas, en función del grado de rotura fibrilar que haya padecido.


¿CÓMO DEBES RECUPERARTE? 


Con masajes desde el momento en que tu fisioterapeuta o tu masajista te lo sugiera, y con el binomio "frío-calor", para que el flujo sanguíneo se revitalice y la inflamación se reduzca.


Deberás aplicar hielo sobre la zona afectada, varias veces al día, por espacio de 10 minutos (a partir de ese tiempo, el efecto positivo empieza a descender), y, posteriormente puedes ponerte pomada antiinflamatoria o, en el mejor de los casos, árnica. Eso sí, el hielo no te lo pongas directamente sobre la piel. Pon una bolsa o un trapo entre el hielo y la piel para evitar quemaduras.


Es importante no olvidemos que la mejor medicina es "la prevención". Por eso, cuando no tengamos lesiones, es importante que nos acordemos de estirar después de cada entrenamiento, así como ir con el fisioterapeuta, si es posible, una vez a la semana, o cuanto menos, una vez cada dos semanas, para que lleve acabo la preceptiva "descarga" muscular.


Y, sobre todo, debes tener paciencia. Las lesiones son parte de la vida del deportista, como lo son los récords, los fracasos, las malas carreras, las buenas carreras, las victorias personales, etc.


Créditos:


Soy Corredor

9/08/2020


Nota Original: AQUÍ

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