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Juan Antonio Manríquez Ortega, “El Garras”, Leyenda del Atletismo Guanajuatense.


HISTORIA DEL ATLETISMO GUANAJUATENSE


En colaboración con algunos entrenadores de Atletismo Guanajuatense A.C., se ha generado el proyecto de recuperar el historial de nuestro pasado atlético para reconocer a todos los pilares; refiriéndome a atletas, entrenadores y promotores principalmente, cuyos logros han trascendido en el plano competitivo y se han caracterizado por su espíritu y entrega en este bello deporte. Sin lugar a dudas se irá re-descubriendo el gran valor de muchos de los personajes de nuestra disciplina y poco a poco, iremos conformando el compendio de grandes historias que se han escrito y han dado lustre a nuestro estado hasta las nuevas generaciones que hoy en día ocupan ya lugares privilegiados en la palestra nacional y en el sentimiento de todos los aficionados.




En esta ocasión, tengo el honor de escribir sobre Juan Antonio Manríquez Ortega, una gran figura de la vieja guardia que se convirtió en un guerrero de mil batallas y uno de los pioneros guanajuatenses del atletismo de alta competencia.


Juan Antonio Manríquez Ortega es originario de Guanajuato capital, nace el 17 de octubre de 1939 y se inicia en el atletismo a los 21 años, participando en carreras locales de media distancia para después integrarse a las pruebas de fondo y gran fondo. Participó representando a Guanajuato en eventos estatales, nacionales y a nuestro México en algunas competencias internacionales.




Destaca de Manríquez, como él lo llegó a comentar, que acudía con gusto y emoción de medirse con los mejores del país y no importaba si tuviera que dormir en la central de autobuses o quedarse a medio comer, lo importante era saber su real capacidad ante los mejores “no me gustó ser ratón de un solo agujero”, frase que repetía con frecuencia. Justamente fueron su recia actitud y resultados la justificación para ser llamado a realizar varias y largas estancias en el comité olímpico mexicano; en aquel entonces el lugar de concentración de los mejores atletas del país.


Manríquez tuvo el privilegio de formar parte de la primera generación dorada del fondismo mexicano, donde destacan atletas de la talla de Fidel Negrete Gamboa, Juan Máximo Martínez, Víctor Peralta, Pablo Garrido, Jacinto Sabinal, Valentín Robles, José Socorrro Neri, Alfredo Peñaloza, Andrés Romero y muchos otros de renombre. En esa pléyade se podrán imaginar el nivel competitivo para alcanzar posiciones en los selectivos nacionales. Manríquez tuvo la oportunidad de participar en dos selectivos para integrar el equipo de maratón rumbo a los Juegos Olímpicos de Tokio en 1964 y México en 1968; según refieren la prensa de la época, llegó a ser favorito junto a Don Fidel Negrete en el selectivo rumbo a Tokio donde fueron vencidos por Víctor Peralta y quedando Manríquez al parecer en 4to. Lugar.


En el comité olímpico mexicano, Toño Manríquez no solamente tuvo el privilegio de desarrollarse al ser parte de un selecto grupo de atletas mexicanos; también tuvo la oportunidad de tener como entrenadores a memorables maestros como el “Neozelandés” Arthur Lydiard, el controvertido Laipinieks, así como Jerzy Hausleber y Tadeus Kempka; de los cuales se nutrió y compartió al momento de su retorno con sus discípulos atletas de Guanajuato, su forma de entrenar llamaba la atención por su disciplina y exigencia física, al respecto puedo comentar que hace 40 años, ya hacíamos lo que hoy nos venden como CrossFit.


Toño Manríquez conocido como “el garras”, obtuvo en su estado innumerables victorias en carreras tradicionales y de capilla, desde luego, una época donde se otorgaban solamente trofeos y medallas. Los premios en metálico eran impensables. Su distintivo era correr descalzo la mayoría de las veces y vendado únicamente en la parte delantera del pie, inspirado según él, por el triunfo de Abebe Bikila en Roma 1960.

Sus participaciones internacionales más relevantes son: el medio maratón Max Tott de Guatemala, el Maratón de los Ángeles, Cal., Semanas Internacionales previas a los juegos olímpicos de México 68 y en 1973 representó a México en la prueba de maratón de los Juegos Afrolatinoamericanos realizados en Guadalajara, Jal.



(Carnet de competidor de las semanas internacionales y del mismo evento una fotografía lamentablemente deteriorada con Gaston Roelants, competidor de Bélgica y campeón olímpico de 3000 Steplechease en Tokio 1964).





Dentro del estado de Guanajuato, él reconoce haber realizado su mejor actuación en la Carrera de los Barrios, al parecer en 1973, donde el ganador fue José Socorro Ibarra y Manríquez obtuvo el tercer lugar y el título del mejor Guanajuatense. Consultando los diarios de la época, lamentablemente no aparecen los resultados y tiempos logrados; solo hablan de una gran batalla donde Manríquez había dado la cara por Guanajuato. Es preciso señalar que en esa época, la justa de los Barrios era reconocida a nivel Nacional por su alta calidad competitiva y a este evento acudía lo más granado del fondo mexicano que siempre encontraba una férrea lucha con los atletas Guanajuatenses del club San Diego o en su momento también por el equipo de la Universidad de Guanajuato donde militó Manríquez.

En 1986 Toño Manríquez entrena a su alumno Manuel Alejandri Escoto para un ultramaratón de 100km que se realizó en Acámbaro, Gto., en el cual obtuvo la victoria y al siguiente año, inspirado por su propio atleta, Manríquez a sus 48 años participa en esta prueba conquistando el quinto lugar con registro de 8h12’01”. Este evento lo enorgullece, ya que en dicho evento se contó con la presencia del campeón mundial español Domingo Catalán, que a la postre fue el vencedor del evento.

Antonio Manríquez trabajó como entrenador de la Universidad de Guanajuato por más de 30 años, contribuyendo a la formación de los alumnos de la gloriosa institución y de nuestro estado. Se podrían mencionar varios atletas que bajo su tutela obtuvieron importantes resultados en la región y el país.

Sobre su apodo, Toño comenta que nada tenía que ver con su forma ruda de entrenar, que todo había surgido desde su infancia en una ocasión de martes de carnaval; los niños fueron invitados a disfrazarse y como no tenía un disfraz, optó vestirse con ropa muy vieja cortada en tiritas e intentó parecerse a “Cantinflas”. Cuando llegó al festival los compañeros dijeron; “miren ahí viene el garras”; sin embargo, tenía otro apodo poco conocido en Guanajuato, cuyo autor fue el profesor Tadeus Kepka quien lo llamaba “Napoleón”, haciendo alusión a su estatura y fortaleza.


Una anécdota muy famosa del gran Toño, la he escuchado en varias ocasiones y ya no sé cuál es la verdad; así que contaré la que él me contó. Platicaba que en el Comité Olímpico había un buen ambiente entre sus compañeros, pero había un atleta lanzador de jabalina (Salomón Róbinson) que contrastaba por su gran tamaño y siempre le hacía burlaéramos cuates, pero ese día me calentó y como soy de mecha corta, agarré un palo y le dí en la cabeza, obviamente me castigaron y me mandaron varios días a limpiar las caballerizas. Después me llevaron a verlo al hospital y me dijo: triste chaparro no te aguantaste”. Muchos años después, el Profesor Hausleber vino a dar un curso a Guanajuato y al ver a Manríquez lo primero que dijo fue: “Toño, cómo recuerdo que te fregaste a Salomón jajajaja”.


Ésta es pues, parte de la historia de uno de nuestros grandes atletas guanajuatenses, quien fue mi profesor y a quien le debo parte de mi formación y su buena orientación.



Por Benjamín Vidaurri Aréchiga

Licenciado en Cultura Física y Deporte por la Universidad de Guadalajara y entrenador por muchos años de Atletismo Guanajuatense A.C.


Artículo enviado por la Asociación de Atletismo Guanajuatense, AC

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